Todos hemos visto a nuestros compañeros caninos lamerse para limpiarse, pero algunos perros lamen el aire aparentemente sin ningún motivo. Si bien lamer los labios es completamente normal en ciertos casos, como antes o después de comer, este comportamiento puede ser señal de que algo va mal cuando continúa sin razón aparente o se convierte en un hábito compulsivo.
Los perros usan el lenguaje corporal para comunicarse y, en el mundo canino, lamer los labios es un gesto de apaciguamiento. Los perros que sufren estrés o traumas, o aquellos que en general son más tímidos, son más propensos a este comportamiento, que es la manera que tiene tu mascota de decir: «Seamos amigos». Para ayudar a tranquilizar a tu perro, mantente calmado y firme—pero sin ser brusco—y nunca uses el castigo como parte de su entrenamiento. Si está sufriendo estrés situacional, como por ejemplo una mudanza, intenta reducir los factores estresantes en la medida de lo posible.
Si tu perro lame el aire fuera de situaciones estresantes, puede haber una razón física o psicológica detrás de su comportamiento. Lamer el aire de forma constante puede indicar problemas digestivos o náuseas, así como dolor dental. El lamido de aire también está asociado con ciertos tipos de convulsiones, por lo que es importante llevar a tu mascota al veterinario si empieza a sacar la lengua de forma compulsiva. El veterinario puede ayudar a diagnosticar el problema y descartar afecciones de salud potencialmente graves que podrían estar causando el comportamiento de tu mascota. Si Fido tiene una enfermedad grave como convulsiones, el veterinario puede recetar medicamentos que ayuden a prevenir los episodios. Sin embargo, si tu perro no muestra ningún signo de dolencia física, el lamido de labios podría diagnosticarse como un trastorno compulsivo.
Al igual que los humanos, nuestras mascotas pueden sufrir trastornos psicológicos que las llevan a realizar comportamientos repetitivos y obsesivos. El lamido de aire es uno de estos comportamientos, y algunos perros responden bien al tratamiento de un etólogo especializado. Otros cambios útiles incluyen aumentar la estimulación mental y física de Fido, reducir los estímulos que generan estrés y ofrecer un comportamiento de reemplazo positivo al lamido de labios, como enseñarle a tu perro a tumbarse cuando comienza ese comportamiento. Antes de tomar estas medidas, sin embargo, pregúntate si tu perro ha vivido algún cambio que pueda estar causando el problema. Situaciones como una mudanza, la llegada de una nueva mascota al hogar, cambios en la rutina o la ausencia de una persona habitual en su vida pueden generar estrés en tu mascota. Descarta estos factores estresantes antes de acudir a tu veterinario.
El lamido de labios no siempre es señal de que algo va mal, pero si crees que lo es, puedes ayudar a tu veterinario proporcionándole información básica. Cuéntale el historial del comportamiento de lamido de tu mascota—incluyendo cuándo comenzó, cuánto tiempo lleva ocurriendo y dónde sucede con mayor frecuencia—así como las prácticas de entrenamiento y corrección utilizadas en casa y cómo reacciona tu familia ante el comportamiento de lamido de labios. Esto le ayudará a llegar a la raíz del problema que causa el comportamiento de tu mascota.
¿Qué significa cuando mi perro lame el aire?