Los perros desarrollaron sus colas originalmente para mantener el equilibrio. Este apéndice no solo ayudaba a los ancestros de nuestros caninos a tomar curvas cerradas a alta velocidad, sino también a caminar sobre superficies estrechas, trepar y saltar. Con el tiempo, sin embargo, este apéndice práctico evolucionó hasta convertirse en un medio de comunicación. Como cualquier lenguaje, el movimiento de la cola tiene su propio vocabulario que ayuda a otros perros a comprender la intención detrás del gesto, y los dueños pueden entender mejor a sus mascotas aprendiendo a leer estas señales.
Para descifrar lo que significa un meneo, fíjate en la posición de la cola de tu perro y en sus movimientos específicos. En general, una cola erguida o apuntando hacia arriba es señal de alerta o incluso de agresividad; una cola en posición media indica que la mascota está tranquila o neutral; y un meneo hacia abajo sugiere que tu perro se siente preocupado o ansioso. Observar los movimientos que acompañan a estas posiciones también es importante para entender exactamente lo que tu perro intenta decirte. Un meneo leve y rápido suele reservarse para los saludos amistosos, mientras que un meneo amplio y envolvente es la forma que tiene tu perro de mostrar que está contento y que no representa ninguna amenaza ni desafío para ti. Un meneo más lento y bajo suele indicar que Fido se siente inseguro, mientras que movimientos pequeños y rápidos de la cola en una posición elevada pueden significar que tu perro está lanzando una amenaza activa.
Como cualquier medio de comunicación, mover la cola es un comportamiento social que se aprende en gran medida de otros perros. Los cachorros no empiezan a mover la cola hasta que son lo suficientemente mayores como para comunicarse con sus compañeros de camada y con sus madres, y difícilmente se pilla a un perro meneando la cola cuando no hay ninguna otra criatura cerca. Sin embargo, los perros no limitan este lenguaje caudal a otros perros, sino que también lo utilizan para comunicarse con humanos e incluso con otras mascotas. Saber distinguir entre un meneo alegre y una señal de miedo es, por tanto, clave para entender lo que tu perro intenta decirte. Ante la duda, presta atención a otras señales corporales, como los músculos en tensión o las orejas pegadas hacia atrás, para saber cuándo tu mascota te está pidiendo que te alejes.