Dietas crudas y tipos de vísceras
Algunos dueños de mascotas prefieren una dieta cruda de carne y vísceras en lugar de los alimentos procesados que se pueden comprar en latas y bolsas. La idea es que una dieta cruda es más natural y se aproxima más a la alimentación original de los antepasados del gato. Uno de los enfoques más populares es la dieta BARF, que se basa en carne cruda y picada combinada con algunas verduras (generalmente trituradas).
Alrededor del 20% de la ingesta de carne de un gato debería estar compuesta de vísceras, ya que son ricas en proteínas, vitaminas y minerales. El corazón, el hígado y la tripa son las vísceras que se dan con más frecuencia a los gatos en una dieta cruda, pues la mayoría de los felinos las disfrutan y aportan una amplia gama de nutrientes útiles. En particular, el corazón es una fuente de taurina, de la que los gatos dependen para mantener una buena salud. Antes de que se supiera ampliamente que los gatos necesitan taurina, muchos gatos con deficiencia de esta sustancia desarrollaron formas potencialmente mortales de miocardiopatía (que puede derivar en insuficiencia cardíaca terminal).
Los peligros de las vísceras
Otras advertencias sobre las dietas crudas
Muchas personas que evitan las dietas crudas suelen mencionar que el uso de vísceras y carne cruda conlleva riesgos de infección, especialmente con el pollo. Aunque el organismo de un gato probablemente sea capaz de eliminar estas bacterias en el estómago, es muy importante ser cuidadoso al preparar una dieta cruda. Lo ideal es tener utensilios exclusivos que uses únicamente para manejar la carne cruda y las vísceras de tu gato. Además, nunca cedas a la tentación de darle a tu gato huesos cocidos, ya que estos pueden astillarse fácilmente en trozos pequeños y afilados que pueden perforar zonas clave del sistema digestivo de tu mascota.
Por último, dado que comenzar una dieta cruda puede ser complicado, asegúrate de pedir consejo a tu veterinario e investigar a fondo en internet.
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