Los humanos no somos los únicos que podemos sufrir de caspa: los perros también pueden padecer picazón y descamación en la piel, generando esas molestas escamas blancas que se esparcen por el pelaje y caen sobre todo lo que los rodea.
Conocida técnicamente como seborrea, la caspa está compuesta por células muertas de la piel que se agrupan y se desprenden. Como la caspa produce picazón, es probable que los perros empiecen a rascarse más de lo habitual, lo que puede provocar la aparición de costras o bultos además de la descamación.
Todas las razas pueden desarrollar caspa, aunque los terriers como el West Highland, el Scottish, el Fox y el Cairn son especialmente susceptibles. Los Schnauzer, los Dálmatas, los setters ingleses e irlandeses, los caniches y los carlinos también son más propensos a desarrollar caspa que otras razas.
Las alergias son una causa frecuente de caspa. El polvo, el polen, los productos de limpieza del hogar y ciertos alimentos son posibles alérgenos que pueden desencadenar una reacción cutánea. La infestación por ácaros Cheyletiella es otra causa potencial, al igual que las infecciones fúngicas de la piel y las bacterias.
A veces el problema es simplemente el entorno en el que vive el perro. Una zona con baja humedad puede eliminar la humedad de la epidermis del perro y provocar descamación. Un perro que no bebe suficiente agua también puede sufrir caspa por motivos similares.
Un veterinario puede ayudarte a determinar las causas más probables de la caspa de tu perro. Si se sospecha que las alergias son el problema, eliminar la sustancia de su dieta o de tu hogar puede ser la solución, junto con un tratamiento con antihistamínicos. El cepillado diario, que ayuda a distribuir los aceites naturales por la piel y el pelaje, así como el uso de champús suaves de avena, también puede aliviar los síntomas.
Crédito de la imagen destacada
Conocida técnicamente como seborrea, la caspa está compuesta por células muertas de la piel que se agrupan y se desprenden. Como la caspa produce picazón, es probable que los perros empiecen a rascarse más de lo habitual, lo que puede provocar la aparición de costras o bultos además de la descamación.
Todas las razas pueden desarrollar caspa, aunque los terriers como el West Highland, el Scottish, el Fox y el Cairn son especialmente susceptibles. Los Schnauzer, los Dálmatas, los setters ingleses e irlandeses, los caniches y los carlinos también son más propensos a desarrollar caspa que otras razas.
A veces el problema es simplemente el entorno en el que vive el perro. Una zona con baja humedad puede eliminar la humedad de la epidermis del perro y provocar descamación. Un perro que no bebe suficiente agua también puede sufrir caspa por motivos similares.
Un veterinario puede ayudarte a determinar las causas más probables de la caspa de tu perro. Si se sospecha que las alergias son el problema, eliminar la sustancia de su dieta o de tu hogar puede ser la solución, junto con un tratamiento con antihistamínicos. El cepillado diario, que ayuda a distribuir los aceites naturales por la piel y el pelaje, así como el uso de champús suaves de avena, también puede aliviar los síntomas.
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