Aunque quizás no sea tan común como «siéntate» o «quieto», la orden «retrocede» puede ser igual de útil. Piensa en todas las ocasiones en que tu perro se ha puesto en medio sin querer, o en las veces que estaba investigando algo que preferirías que no tocara. Al enseñarle a retroceder, podrás hacer que se aleje de una puerta abierta, de una cocina ajetreada y de otras personas o perros.
Como con cualquier otro truco, todo lo que necesitas para empezar el entrenamiento es tu perro y un puñado de premios (y tu clicker si decides entrenar con él).
Paso 1: Ponte de frente a tu perro y da unos pasos hacia atrás, alejándote de él.
Paso 2: Dile a tu perro que retroceda y avanza hacia él. Algunos perros darán unos pasos atrás de forma natural, mientras que otros pueden necesitar más estímulo. Si ese es el caso, sigue avanzando hacia él e inclina el cuerpo hacia adelante.
Nota: Si tu perro se mueve hacia un lado en lugar de retroceder, intenta entrenar en un espacio estrecho, como un pasillo, para que sus movimientos queden limitados y no tenga más opción que ir hacia atrás.
Paso 3: Una vez que tu perro dé esos pasos hacia atrás, recompénsalo con un premio y/o un clic.
Paso 4: Una vez que tu perro entienda que retroceder equivale a una recompensa, prueba la orden sin avanzar hacia él.
Paso 5: ¡La práctica hace al maestro! No olvides reforzar la colaboración de tu perro con premios/clics.
Con la orden de retroceder dominada, ¡por fin tendrás espacio para cargar el lavavajillas sin que tu perro te esté pisando los talones!
