Los perros son carroñeros por naturaleza, por lo que competir por la comida les resulta algo instintivo. Sin embargo, tener una mascota que mendiga, lloriquea o gimotea mientras comes puede ser desesperante, y hasta vergonzoso cuando tienes invitados en casa. Por suerte, enseñarle a Fido a respetar tu espacio a la hora de comer es sencillo con un entrenamiento constante. Empieza pidiéndole que vaya a su cama o a su rincón favorito, y luego dale una orden como «ve a tu sitio» acompañada de un premio. Con el tiempo, comenzará a asociar la orden con ese lugar y con una recompensa deliciosa. Una vez que domines este paso, puedes añadir la orden «quieto», empezando a tan solo unos pasos de su sitio y retrocediendo poco a poco. Con el tiempo, podrás dar la orden y salir de la habitación por completo, lo que te permitirá disfrutar de tu comida sin una avalancha de súplicas. Si tu perro se acerca a la mesa después de haberle dicho «quieto», llévalo de vuelta a su sitio tantas veces como sea necesario hasta que se quede ahí. Después de cenar, asegúrate de recompensar a tu mascota por haberse quedado en su sitio con muchos elogios y un premio.
Recuerda que establecer una rutina es clave para enseñarle buenos modales a tu perro a la hora de comer. Sírvele la comida a la misma hora cada día para que aprenda a distinguir su hora de comer de la tuya. Nunca cedas ante las súplicas, ya que esto solo reforzará el mal comportamiento. Eso sí, premia el buen comportamiento con muchos premios y elogios.