¿Entonces qué hacer? ¿Se puede domesticar a un gato feral? Profundicemos en esta pregunta y en algunas posibles soluciones al dilema del gato feral.
¿Qué son los Gatos Ferales?
Primero que todo, un gato feral no está domesticado. No les gustan las personas. Desconfían de ellas y silban y escupen cuando se acercan. O simplemente buscan evitar el contacto humano por completo.Los gatos ferales no deben confundirse con los gatos callejeros. Los callejeros son gatos domésticos que han sido abandonados o se han escapado. Estos pueden seguir siendo esquivos, pero en última instancia son mucho más abiertos al contacto humano que sus primos ferales.
Domesticando Gatos Ferales
siempre es la mejor solución. Sin embargo, se han registrado casos de domesticaciones exitosas. Es un proceso largo que requiere mucho conocimiento sobre mascotas y aún más paciencia. Sin embargo, si estás dispuesto a enfrentarte a las probabilidades, debes seguir este procedimiento básico:
- Deja algo de comida y dales mucho espacio. Los gatos responden a la comida y suele ser el principal constructor de confianza.
- Ten paciencia. El vínculo que intentas construir puede tardar semanas, meses o años en manifestarse.
- Nunca te acerques al gato. Deja que venga a ti. Tiene que ser él quien tome la iniciativa. Simplemente habla con dulzura y deja el plato de comida, luego regresa a tu casa.
- Establece una rutina de alimentación y cúmplela. Los gatos son criaturas de hábitos. Si saben que la comida llega a intervalos regulares, se asegurarán de estar a tiempo. También haz un sonido de señal para indicar la hora de comer. Puedes silbar, llamar con un “¡hora de comer!” o algo por el estilo.
- Después de que haya pasado algún tiempo, quizás unos meses, intenta sentarte afuera mientras comen. Puede que no funcione al principio, o en absoluto, pero este es el siguiente paso lógico. Solo no mires al gato mientras estés afuera con él. Se sentirá amenazado.
- Con el tiempo, si el gato acepta tu presencia durante las comidas, puede querer inspeccionarte. No intentes acariciarlo ni siquiera moverte hacia él. Resiste el impulso de acariciarlo. Deja tu mano colgando y quizás empiece a frotarse contra ella. Solo ten paciencia y permite que el gato tome la iniciativa.
- Tómatelo con calma y, con el tiempo, puede que hagas un amigo del
felino feral. Ten siempre cuidado con mordeduras y arañazos, y recuerda actuar con paciencia y de manera gradual.
Si este intrincado proceso de comunicación con animales no parece ideal, tendrás que buscar otras opciones. Únete a nosotros mañana para la parte 2 de esta publicación y exploraremos juntos esas otras opciones.