Ciertas condiciones médicas impiden que tanto tú como tu gato descansen bien por la noche. Incluso dolencias leves pueden generar inquietud en los felinos. Algunos de los culpables más comunes de las visitas repentinas a medianoche son la artritis, el hipertiroidismo y la presión arterial alta, todos los cuales pueden ser diagnosticados y tratados por un veterinario. Si tu gato muestra repetidamente un comportamiento inusual por la noche, comienza con una visita al veterinario, ya que el camino hacia la recuperación significará que ambos volverán a dormir plácidamente.
Si tu gato pasa la mayor parte del día solo, puede volverse inquieto y llegar a la noche lleno de energía para jugar. Busca formas de entretenerlo mientras estás fuera con juguetes, perchas junto a las ventanas y métodos de alimentación creativos, como los juguetes de búsqueda de comida. El juego interactivo con su familia humana también es importante, ya sea con un juguete láser, agitando una varita mientras ves la televisión o lanzando una pelota antes de salir al trabajo. Mantén los juguetes frescos rotándolos y usa juguetes nuevos para mantener su interés. También se recomienda agotarlos durante el día con una sesión de juego más larga por la tarde-noche, al menos una hora antes de apagar las luces.
Es bien sabido que los gatos ven mejor en la oscuridad gracias a que tienen más receptores sensibles a la luz en sus ojos. Por eso, pequeñas cantidades de luz pueden resultarles bastante perturbadoras. Si dejas una luz nocturna encendida, duermes con la televisión puesta o tienes farolas que iluminan tu habitación, esa puede ser justo la cantidad de luz perfecta para que tu gato se ponga travieso y juguetón. Minimiza la luz en la zona de descanso o prueba con persianas opacas para desalentar la actividad de tu felino.
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