Conoce las características de tu raza
Históricamente, los perros trabajaban junto a sus dueños. Las razas pastoras reunían al ganado. Los terriers son perseguidores y excavadores, y se usaban para proteger las propiedades de intrusos, tanto humanos como animales. Los perros de caza, entre ellos los golden retrievers y los labradores, ayudaban en el campo y en el agua a cobrar aves y peces. Estas tareas caninas raramente son necesarias en la vida moderna, pero tu perro sigue teniendo esas tendencias naturales. Investiga un poco sobre las características de tu raza y luego diseña actividades apropiadas. Por ejemplo, descubrirás que las razas pastoras destacan en los deportes caninos, que a los terriers les encantan los circuitos de agilidad y los juegos de buscar, y que los perros de caza son nadadores natos.
Unos pocos paseos cortos al día no son suficientes
Si tienes un perro que roe las patas de la mesa o destroza las zapatillas, claramente necesita otra salida para su energía. Comprométete a darle un paseo largo cada día. Para algunas razas, 30 minutos son suficientes, pero los perros de alta energía pueden beneficiarse de al menos una hora o más de ejercicio intenso. ¡Y tú también! Si no estás seguro de si tu perro está en condiciones de hacer una caminata o trotar, consulta a tu veterinario.
Responde a los ladridos de tu perro
¿Le mandas callar cuando ladra? No lo hagas. Ladrar es una de las formas en que tu perro se comunica, así que tómate el tiempo de descifrar qué intenta decirte. Si tu perro se acerca, te mira a los ojos y ladra, quizás necesita salir al baño. Algunos perros ladran cuando tienen hambre o cuando quieren que la familia esté reunida en la misma habitación. Otros ladran para alertarte de un desconocido, o para avisarte de que se acerca una tormenta mucho antes de que tú puedas escucharla. En cuanto tu perro ladre, reconócelo diciendo: «¿Necesitas salir?» o «Gracias por avisarme de que llegó el repartidor». Tu respuesta inmediata le hará saber que ha sido escuchado y comprendido, y puede que como resultado ladre menos en el futuro.
Muchas razas son animales de manada y prosperarán cuando socialicen con otros perros. Una visita al parque canino es un buen primer paso, siempre que tu perro tenga todas las vacunas necesarias. Cuando estés allí, asegúrate de vigilarla. Si menea la cola, disfruta persiguiendo y siendo perseguida, y participa en juegos de lucha amistosa, eso es buena señal. Si parece intimidada por el grupo o es demasiado agresiva, prueba una estrategia de socialización diferente. Puede que tu perro prefiera la compañía de un solo perro a la vez. Organiza un momento de juego con el perro de un amigo, o sugiere que un vecino y su perro se unan a ti para dar un paseo tras la cena alrededor de la manzana.
Lleva a tu perro contigo
Mucha gente deja a sus mascotas en casa cuando salen a hacer recados o van al partido de sus hijos. Pero cuanto más tiempo pase solo, más aburrido y destructivo puede volverse. Siempre que la temperatura no sea demasiado calurosa o fría, y se permitan mascotas en el lugar, lleva a tu perro. Le encantará tu compañía, y la exposición a situaciones variadas acabará por cansarlo. ¡Además, no encontrarás su cama destrozada cuando vuelvas a casa!
Suelta a tu perro
¿Tus paseos al aire libre son siempre con correa? Empieza a explorar el mundo sin ella. Los adiestradores profesionales recomiendan hacerlo paso a paso, especialmente con un perro que raramente ha estado sin correa. Comienza en una zona donde tu perro no se distraiga con personas, animales y tráfico, como tu jardín o un área tranquila de un parque cercano. Mete trozos de carne en tu bolsillo e invita a tu perro a caminar contigo, recompensándola de vez en cuando con un premio. Estas salidas pueden tener lugar a lo largo de varias semanas y durar solo 15 minutos cada vez. La clave es lograr que tu perro responda de forma consistente a tus órdenes. Luego, ve trasladando gradualmente tus paseos a zonas con más distracciones, como una acera del barrio o un sendero concurrido. Ten premios extra y una correa a mano, por si tu perro encuentra algo tan tentador que no puede resistir un entusiasta saludo. Con el tiempo, tus repetidas aventuras sin correa mejorarán significativamente la relación entre tú y tu perro, y la harán más receptiva a tus indicaciones.
Cuando se trata de abordar el comportamiento travieso de tu perro, no es necesario gastar dinero en un adiestrador. En cambio, preséntale nuevas y entretenidas experiencias, teniendo en cuenta su raza y temperamento. Tu compromiso de variar las actividades físicas de tu perro y aumentar sus oportunidades de socialización dará como resultado una mascota con mejor comportamiento