Una Casa Dividida No Puede Mantenerse en Pie: Gatos y Perros Viviendo Juntos

April 22, 2014 • zack

Una Casa Dividida No Puede Mantenerse en Pie: Gatos y Perros Viviendo Juntos
Como comentamos en el último artículo publicado en el blog, hacer que gatos y perros convivan puede ser bastante complicado. Son dos especies muy diferentes con dos conjuntos de normas completamente distintas. Los gatos y los perros necesitan tiempo para adaptarse el uno al otro. Sin embargo, con un poco de paciencia, esfuerzo y la constancia que siempre es necesaria en el adiestramiento de mascotas, puedes tener un hogar con varias mascotas que se lleven de maravilla.

Para empezar a lograr que tus gatos y perros convivan, es importante centrarse en adiestrar al perro y no al gato. Un felino adulto casi siempre rechazará una amistad forzada. Los perros son como tornados de inestabilidad para un gato. Para un perro, un gato es o bien un nuevo amigo o bien una raza muy diferente de ardilla a la que igualmente hay que perseguir. Por eso es imprescindible tener un perro con bastante buen comportamiento si se quiere que este proceso avance más allá del primer paso. Tu perro debería ser capaz de ejecutar de forma exitosa y consistente las órdenes de “siéntate,” “quieto” y “déjalo”.

Una vez que tu perro sea capaz de comportarse, comienza las presentaciones a través del olfato. Mantén al gato en una habitación separada con algunos juguetes, comida y agua, y una caja de arena. Esto ayudará a los animales a empezar a reconocer el olor del otro. También puedes meter a los dos en jaulas transportadoras y colocarlas cerca la una de la otra. Así, los gatos y los perros podrán verse y olerse sin que la seguridad del gato se vea amenazada. Estas presentaciones deben tratarse con cautela, manteniendo al perro bajo estrecha vigilancia, durante al menos una semana antes de avanzar.
 
Después de esta fase inicial de exploración olfativa, deberías empezar a llevar al perro a la misma habitación donde está el gato con correa, o quizás permitir que el gato deambule libremente por la casa mientras el perro lleva correa. Ten en cuenta que este paso puede llevar semanas, incluso meses, y que algunos perros tendrán un instinto de caza tan fuerte que nunca podrás reconciliar la presencia de un gato. En ese caso, tendrás que admitir que cometiste un error y buscarle un nuevo hogar a uno de los dos. Asegúrate de mantenerlos alejados de los platos de comida del otro y de cualquier otro lugar o juguete por el que puedan sentirse especialmente posesivos. Cada vez que el perro vea al gato, préstale mucha atención y elógialo. Esto es para que el perro entienda que tener un gato cerca es algo bueno.

En cuanto tu perro pueda acostumbrarse a la idea de dejar al gato tranquilo bajo tu supervisión, puedes soltarle la correa. Puede que quieras considerar comprar un collar de control remoto para una mayor seguridad sobre el buen comportamiento del perro. Una vez conseguido todo esto, habrás logrado en gran medida que tus gatos y perros convivan juntos. Sin embargo, el proceso aún tiene mucho más por delante. Vuelve la próxima vez para leer la entrega final de esta guía en tres partes sobre la socialización de gatos y perros.