Lo que debes saber sobre los pólipos y tu perro

August 8, 2014 • jaime

Lo que debes saber sobre los pólipos y tu perro
Cuando tomas la decisión de dar la bienvenida a un perro en tu hogar, esa elección conlleva responsabilidades que van más allá de simplemente alimentar y pasear a tu nueva mascota. Los perros tienen necesidades de salud al igual que tú, pero no pueden comunicar con palabras cuando no se sienten bien. Esto significa que tienes la responsabilidad de velar por su salud y estar atento a las señales de advertencia de que tu mascota no está en buen estado.
 
Una de las cosas más importantes que puedes hacer como dueño es mantener contacto físico con tu mascota cada día. Acariciar a tu perro, jugar con él y tomarte unos minutos para pasar las manos por su cuerpo te ayudará a estar atento a posibles señales de enfermedad. Mantener una conexión física con tu perro puede, por ejemplo, ayudarte a detectar bultos (pólipos) cuando se acaban de formar.
 
¿Qué son los pólipos?
El término "pólipos" es una palabra genérica que se usa para describir los bultos que aparecen en el cuerpo de tu perro. Estos bultos suelen ser benignos e inofensivos y son causados por diversos factores. Es importante tenerlos en cuenta porque los pólipos pueden ser señal de una afección más grave. Los pólipos aparecen con mayor frecuencia en los oídos del perro, aunque tampoco es raro que los perros desarrollen pólipos en la vejiga, el colon y la zona rectal.
 
Dadas las áreas del cuerpo que pueden verse afectadas por los pólipos, no todos estos bultos serán perceptibles sin una visita al veterinario.
 
Señales a las que debes prestar atención
Los pólipos en los oídos de tu perro son los más fáciles de detectar porque son visibles, a diferencia de los pólipos en la vejiga y el colon. En el caso de los pólipos en el oído, el bulto en sí no es perjudicial para la salud de tu perro. Sin embargo, si el pólipo afecta el funcionamiento normal del oído, puede derivar en otros problemas como malestar y/o infección.
 
En el caso de los pólipos vestibulares, que afectan la región del oído, la nariz y la garganta, es posible que no notes el bulto en sí. Sin embargo, puedes identificar el problema a través de otros síntomas. El babeo excesivo, revolcarse en el suelo, inclinar la cabeza e incluso caerse son señales de malestar en tu perro. Los pólipos vestibulares son más comunes en cachorros jóvenes y perros mayores.
 
Cómo actuar ante los pólipos
Cuando notes un pólipo en tu perro, lo mejor que puedes hacer es registrar su tamaño, forma y color actuales. Si notas algún cambio en cualquiera de estos factores, debes llevar a tu perro al veterinario para un examen exhaustivo. Los pólipos que no cambian de tamaño ni de color, pero que persisten durante largos períodos de tiempo, también pueden justificar una visita al veterinario. En cualquier caso, una visita te dará tranquilidad y te asegurará que tu perro está realmente sano.
 
La mejor manera de prevenir que se desarrollen afecciones graves en tu perro es a través de visitas veterinarias de rutina. No existe forma de que los dueños detecten la presencia de pólipos en la vejiga, el colon y el recto, lo que significa que tu perro podría estar sufriendo una afección grave durante meses antes de que te des cuenta. Recuerda que cuando encuentres pólipos en tu perro, muchos de ellos son benignos. La mejor línea de acción es la vigilancia. Haz un seguimiento de los pólipos como se sugiere anteriormente y consulta a tu veterinario si notas cambios.


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