Repite conmigo: ¡rutina! ¡Rutina! ¡Rutina!
Cualquiera que sea el método de alimentación que elijas, ¡cíñete a él! Los gatos prosperan con una rutina firme y, en su caso, la variedad definitivamente no es el condimento de la vida.
En primer lugar, es importante consultar con tu veterinario sobre la cantidad y el tipo de alimento que debería comer tu gato. La cantidad no solo dependerá de su edad, sino también de su tamaño y su nivel habitual de actividad. Tendrás que supervisar la energía de tu gato y ajustar la cantidad de comida que recibe. Si tu gato es un verdadero dormilón, deberías pensar en reducir lo que come; en cambio, si tu felino está lleno de vitalidad, probablemente se beneficiaría de un aumento en su ingesta diaria.
Métodos de alimentación
Alimentación libre
Esta es una forma muy habitual de alimentar a tu gato y es popular tanto entre los dueños como entre los propios gatos. La alimentación libre consiste en dejar la cantidad de comida asignada disponible para que el gato coma cuando le apetezca. A los gatos les gusta porque suelen preferir pequeñas comidas a lo largo del día. A los dueños les gusta porque no requiere mucho esfuerzo, lo que resulta especialmente práctico si trabajas muchas horas o con horarios irregulares. Este régimen funciona mejor con comida seca, ya que es menos propensa a estropearse. Sin embargo, si tu gato es muy aficionado a la comida, este método no es para ti, ya que la alimentación libre puede conducir fácilmente a la obesidad.
Al igual que las personas con un "buen apetito", los gatos pueden beneficiarse del control de porciones. La alimentación por porciones consiste en medir la cantidad diaria recomendada de comida y ofrecérsela en una o dos tomas. Si optas por dos comidas, deja unas 8-12 horas entre cada una. Este método es especialmente útil si tu gato necesita perder unos kilitos; sin embargo, el único inconveniente es que tendrás que asegurarte de estar disponible a la misma hora cada día para servir las comidas.
Alimentación cronometrada
¡La alimentación cronometrada requiere un mayor nivel de compromiso por tu parte y probablemente algunas quejas de tu gato! Este método es una excelente manera de tener una idea clara de la cantidad real de comida que ingiere tu gato y ayudará a combatir cualquier exceso. Al igual que el método por porciones, sirves hasta dos comidas al día basándote en la cantidad de alimento que necesita, con la diferencia de que solo dejas el cuenco disponible durante un máximo de 30 minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, retiras el plato de su vista, incluyendo los restos. Puede ser un cambio brusco para tu gato al principio, pero pronto aprenderá que no tiene todo el día para ir comiendo poco a poco.
Consejos adicionales:
Cuándo y cómo alimentas a tu gato depende totalmente de ti; no obstante, si tienes un gato que le gusta despertarte muy temprano, darle de comer tarde por la noche debería poner fin a esos madrugones.
Asimismo, es importante que antes de darle a tu gato su última comida del día (o su única comida) dediques un tiempo a actividades de unión no relacionadas con la comida, como acariciarlo, cepillarlo, jugar con él o darle un buen abrazo. Esto es clave, ya que no querrás que tu gato te vea únicamente como su fuente de alimento, lo que también puede ayudar a reducir los llantos matutinos pidiendo comida.
Si todavía no sabes bien cuándo alimentar a tu gato, elige momentos del día que sean menos agitados para ti y el resto de tu hogar. Si tus mañanas son ajetreadas porque llevas a los niños al colegio o te preparas para ir al trabajo, aliméntalo antes de que se levante todo el mundo o espera hasta más tarde en el día. ¡Recuerda siempre: rutina, rutina, rutina!
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