Morder suavemente, también conocido como "mordisquear", no es lo mismo que morder con fuerza. Es algo que los cachorros hacen con mucha frecuencia, sobre todo durante el juego. Controlar la fuerza de estos mordiscos se denomina inhibición de la mordida, y normalmente los cachorros aprenden esta habilidad rápidamente cuando se socializan con frecuencia. Es importante que tu cachorro aprenda a controlar su inhibición de la mordida desde pequeño para que no arrastre malos hábitos hasta la edad adulta. Los cachorros suelen aprender la inhibición de la mordida mientras todavía están con su camada, y comprenden que mordisquear demasiado fuerte puede llevar a un período de ostracismo, por lo que aprenden rápidamente a controlar su mordida para que el tiempo de juego pueda continuar.
¿Por qué lo hacen los cachorros?
¡Los cachorros mordisquean porque, sencillamente, son cachorros! Mordisquear es una parte de su desarrollo que dura hasta los seis o nueve meses de edad, a veces más. Otras razones para mordisquear incluyen:
• La dentición
• Aprender más sobre la cultura canina
• ¡Hace la vida más emocionante!
Por qué deben aprender a no mordisquear
Aunque es bastante inofensivo e incluso adorable cuando son cachorros, si no se corrige la inhibición de la mordida y el hábito de mordisquear, se convertirá en una conducta molesta y problemática en tu perro cuando llegue a la edad adulta. Si tu objetivo es tener un perro adulto bien educado y obediente, debes enseñarle a controlar su inhibición de la mordida.
Tu objetivo en todo esto es: a.) enseñarle a tu cachorro que, al igual que otros perros, los humanos también tenemos la piel muy sensible, por lo que hay que tener cuidado al usar la boca, y b.) eliminar por completo el hábito de mordisquear y morder.
Para enseñarle a tu perro a abandonar el hábito de mordisquear con éxito, deberás ser constante y prestar atención regularmente a la fuerza de su mordida. Tendrás que supervisar su comportamiento a lo largo de toda su vida. Por suerte, si empiezas a enseñarle desde pequeño, lo más probable es que tu perro mantenga ese excelente comportamiento sin necesidad de intervenir mucho cuando sea mayor.
Lo primero que deberás hacer es centrarte en la presión que ejerce tu cachorro con los dientes. Permite que tu perro apoye los dientes en ti, pero eres tú quien decide cuánta presión puede aplicar. En cada sesión de juego siguiente, se permite menos presión. Si tu cachorro muerde más fuerte de lo permitido, di una palabra que indique un error, algo como «¡Ay!» servirá. En cuanto digas esa palabra, deja de jugar de inmediato, aparta la vista de tu cachorro durante unos 10 segundos e ignóralo por completo. Una vez terminado el tiempo de pausa, vuelve a jugar de la forma amistosa habitual. Al igual que cuando estaban en la camada, tu cachorro aprenderá rápidamente a asociar los mordiscos con el fin del juego, por lo que estará más motivado para tener cuidado con los dientes y que el tiempo de juego nunca se acabe.
En cuanto tu cachorro haya dominado el arte de ser cuidadoso con los dientes, deberás enseñarle a no usarlos en absoluto sobre la piel o la ropa. Para lograrlo, continúa como antes cuando le enseñabas a controlar la presión, salvo que en cuanto sus dientes toquen tu piel, di tu palabra mágica de error y ponlo en tiempo de pausa, incluso si sabes que fue sin querer. Siguiendo este método, tu cachorro se convertirá en un perro perfecto y gentil.
Consejos para un cachorro sin mordiscos
- Si tu cachorro viene de un criador, intenta esperar el mayor tiempo posible (al menos ocho semanas) antes de llevarlo a casa.
- Organiza muchas quedadas de juego con otros cachorros y perros adultos amigables (vacunados). Socializar a tu perro en distintos entornos aumenta su confianza, lo que ayuda a eliminar los mordiscos.
- Asegúrate de tener una buena variedad de juguetes interesantes para que tu perro pueda morder y masticar.
- Aprende a «ser un árbol» para cuando tu cachorro se ponga un poco escandaloso.
- Darle de comer a tu perro con la mano fortalece vuestro vínculo y le brinda más oportunidades de practicar cómo usar la boca con delicadeza.
- ¡Apunta a tu cachorro a clases de obediencia cuanto antes!
- Asegúrate de que tu cachorro reciba suficiente estimulación mental y física.
- Si tu perro se está poniendo un poco descontrolado con los mordiscos, puedes distraerlo ofreciéndole premios con la otra mano para animarle a suavizar su comportamiento.
- Diversifica con formas de juego que no impliquen contacto físico.