Muchos dueños de perros tienen mascotas que comen del arenero, pero puedes ayudar a tu compañero a abandonar este desafortunado hábito con algunos cambios sencillos.
Cómo evitar que tu perro coma las heces del gato
Los perros son carroñeros por naturaleza y, para tu compañero canino, las heces del gato son simplemente otro alimento que explorar. Para ayudar a frenar este desafortunado hábito, limita el acceso fácil al arenero y ofrece alternativas aceptables, como juguetes para morder rellenos de snacks saludables.
Para los perros, las heces del gato son una fuente de alimento aceptable y rica en proteínas. Conocida formalmente como coprofagia, el hábito de tu mascota de comer heces le resulta completamente natural, aunque a ti te parezca repugnante. Muchos cachorros aprenden este hábito de sus madres, quienes a veces ingieren las heces de sus crías como parte de su higiene. Aunque la mayoría de las mascotas superan este comportamiento exploratorio, algunas desarrollan el hábito de buscar bocadillos en el arenero, y puede ser difícil de eliminar. Esto puede tener consecuencias negativas para la salud de tu mascota, como la ingestión de bacterias dañinas y parásitos. Algunos de estos, como la salmonela, también pueden transmitirse a los humanos, lo que es un motivo más de preocupación por este hábito de tu perro.
Para evitar que tu perro haga un festín en el arenero, lo más sencillo puede ser ponerlo fuera de su alcance. Las barreras para bebés pueden mantener a los perros curiosos alejados de ciertas habitaciones, mientras que los gatos tienen su propio espacio. Si esto no es una opción viable en tu hogar, puedes comprar un arenero con tapa para dificultar el acceso a tu perro, o un arenero «a prueba de perros» que lo haga aún más complicado. Limpia el arenero con la mayor frecuencia posible para desalentar a tu perro de acercarse, o invierte en un modelo autolimpiable. Cambiar a arena de cristal para gatos también puede ayudar, ya que reduce el olor que atrae a tu perro hacia el problema.
Aunque la coprofagia es un hábito natural, puede generar problemas de salud para tu mascota y, de paso, hacerte dudar de sus cariñosos lamidos. Al mantener el arenero fuera de su alcance y entrenar a tu perro para que evite comer heces de gato en el jardín, puedes ayudarle a deshacerse de este mal hábito y reducir los posibles riesgos para su salud.
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