Consejos para entrenar a un perro territorial
En la naturaleza, los perros deben proteger sus recursos para asegurarse de que su manada tenga suficiente comida, pero cuando las mascotas exhiben este mismo comportamiento en casa, las consecuencias pueden ir desde lo socialmente inaceptable hasta lo francamente peligroso. Este tipo de comportamiento de guardia de recursos suele estar relacionado con perros que protegen su hogar o a sus dueños, aunque también puede ocurrir cuando las mascotas defienden su comida, juguetes o camas de otras personas o animales.
Las señales reveladoras de que un perro está a punto de mostrar un comportamiento territorial agresivo incluyen: ladrar en rápida sucesión o con un tono bajo y amenazante; correr a lo largo de su valla o límite de propiedad; levantar la cola bien alta; gruñir o mostrar los dientes; o abalanzarse sobre quien considera un intruso. En casos más extremos, los perros pueden incluso intentar morder a cualquiera que se acerque a su territorio. Para empezar a abordar estos comportamientos problemáticos, es importante entender por qué tu mascota actúa de manera territorial. Incluso los perros bien socializados suelen ladrar cuando pasan desconocidos, pero el aumento de la agitación o la ansiedad de la mascota puede intensificarse y convertirse en agresión en ciertas situaciones. Es más fácil abordar el comportamiento territorial si se detecta a tiempo, así que comienza a entrenar a tu compañero en cuanto veas señales de que está volviéndose territorial.
Comienza por desensibilizar a tu compañero ante los desencadenantes de su territorialidad. Si tu mascota se agita cuando un desconocido pasa por delante de tu casa, por ejemplo, pide ayuda a un amigo que tu perro no conozca bien para ayudarle a superar sus miedos. Haz que el amigo pase por delante de tu propiedad mientras tu perro está en un entorno seguro y controlado, como con la correa puesta, comenzando desde el lado opuesto de la calle. Gradualmente, tu amigo podrá pasar más cerca de tu propiedad a medida que tu perro se vaya sintiendo cómodo con la nueva situación. Cada vez que tu mascota reaccione, pide a tu amigo que regrese a la distancia anterior y practica desde allí antes de acercarse más. Con el tiempo, este «desconocido» debería poder pasar junto al límite de tu propiedad sin provocar una reacción intensa en tu mascota.
En algunos casos, el comportamiento territorial se vuelve tan extremo que requiere la ayuda de un etólogo profesional. Las mascotas posesivas suelen ser muy ansiosas, por lo que ayudar a tu perro a superar sus comportamientos de guardia también aumentará su confianza, mejorando su calidad de vida y el vínculo que compartes con tu compañero.
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